El control de gestión no se limita al análisis del dato ni a la elaboración de informes. En la experiencia de Fernando Cerdán, alumno del Programa Superior en Control de Gestión (PCG) de la Universidad de Alicante, esta función exige visión de negocio, capacidad para conectar departamentos y una comprensión real de las personas que forman parte de la organización. Su testimonio permite acercarse al programa desde una perspectiva aplicada: la de un profesional que buscaba completar su formación financiera y fiscal con una visión más integrada de la empresa.
Fernando Cerdán explica que trabaja desde los 23 años en distintas empresas y sectores de la provincia de Alicante. En su recorrido profesional ha pasado por ámbitos como la distribución, la fabricación y la consultoría, una combinación que, según señala, le ha permitido desarrollar una amplitud de miras relevante para comprender la empresa desde diferentes posiciones.
A esa trayectoria suma distintas formaciones en finanzas y fiscalidad. Desde esa base, el PCG aparece en su experiencia como una formación que “cerraba el círculo” en relación con el control de gestión. No lo plantea como un punto de partida, sino como una pieza que completa y ordena conocimientos previos vinculados a la gestión financiera, el análisis y la toma de decisiones.
Actualmente, Cerdán lleva la dirección financiera de un grupo de empresas del sector industrial. La empresa se llama MejorSet y se dedica a la fabricación de pistas de pádel. Según explica, la compañía está bien posicionada en el mercado internacional y es pista oficial del actual circuito oficial de pádel.
Ese contexto aporta complejidad y riqueza al trabajo del área financiera. La actividad de la empresa combina fabricación, comercialización y presencia internacional, lo que obliga a integrar información procedente de distintas áreas y a mantener una lectura amplia del negocio. Para un perfil financiero, esta realidad exige ir más allá del control contable y comprender cómo se relacionan los procesos, los costes, la fiscalidad y la rentabilidad.
Uno de los aspectos que Cerdán destaca en la entrevista es la importancia de la tecnología como elemento de conexión entre los procesos de la compañía. En su empresa están implementando un nuevo ERP con una visión global, con el objetivo de consolidar las líneas de negocio existentes en distintas partes del mundo y conectar todos los departamentos.
Desde su responsabilidad, señala varias áreas especialmente relevantes: la cadena de suministro desde el origen hasta el cliente final, la contabilidad de costes, la fiscalidad y la integración de Recursos Humanos dentro del departamento financiero. Esta descripción muestra una forma de entender el control de gestión como una función transversal, vinculada tanto al dato como a la coordinación interna de la organización.
La presencia de Recursos Humanos dentro del departamento financiero es, para Cerdán, un elemento que obliga a mantener una doble visión: la numérica y la humana. En sus palabras, no se trata solo de analizar lo que ocurre en la empresa desde los números, sino también de no perder la calidad humana de lo que sucede en el día a día con los compañeros.
Esta idea conecta directamente con una de las reflexiones más relevantes de la entrevista: las empresas son personas. En un entorno donde el control de gestión suele asociarse a indicadores, costes y sistemas, su experiencia recuerda que detrás de cada proceso hay equipos, decisiones y relaciones internas que también influyen en el funcionamiento de la organización.
Al hablar de su formación actual en control de gestión, Cerdán subraya la importancia de “desaprender para volver a aprender”. Para él, entrar en una formación de este tipo implica hacerlo con apertura, evitando apoyarse únicamente en lo que ya se conoce y permitiendo que los nuevos enfoques aporten valor real.
Lo que más impacto ha generado en su experiencia no ha sido únicamente el contenido técnico, sino la posibilidad de encontrar perfiles distintos que ayudan a gestionar mejor el día a día en las empresas. Destaca especialmente las jornadas vinculadas a la gestión de personas, el talento y la conexión con compañeros de distintas edades y trayectorias, unidos por una misma ilusión formativa.
También introduce una reflexión especialmente significativa: nadie obliga a asistir a clase los fines de semana, pagando y dejando de pasar tiempo con la familia. Desde la lógica del control de costes, lo define como un coste de oportunidad. Esa expresión resume bien el compromiso que implica una formación de estas características para profesionales en activo.
Cerdán define el perfil del Controller desde varios rasgos concretos. En primer lugar, considera que debe ser una persona rigurosa en su día a día e inconformista con el dato. Sin embargo, también introduce un matiz importante: hay que ser tolerante con la perfección, porque en muchas ocasiones no se trata de encontrar un dato perfecto, sino de identificar una tendencia útil para la gestión.
Además, destaca la necesidad de tener visión de negocio y ganas de vivir la empresa desde dentro. Para él, el Controller no debe buscar un papel protagonista hacia fuera de la compañía, sino ser una figura importante hacia dentro, actuando como conexión entre compañeros y áreas para que la organización funcione mejor.
Esta visión sitúa el control de gestión en un espacio intermedio entre el análisis, la estrategia y la coordinación interna. No se trata solo de medir, sino de interpretar, conectar y ayudar a que las decisiones se apoyen en información útil.
La entrevista de Fernando Cerdán permite entender el Programa Superior en Control de Gestión (PCG) desde la experiencia concreta de un alumno que ya cuenta con trayectoria profesional y responsabilidades directivas. En su caso, el programa le ha ayudado a cerrar una etapa formativa vinculada a finanzas, fiscalidad y control, pero también a ampliar su mirada hacia las personas, el talento y la conexión entre perfiles distintos.
Para futuros alumnos, su testimonio aporta una idea clara: el control de gestión no es una función aislada ni exclusivamente técnica. Requiere comprender la empresa desde dentro, manejar el dato con rigor, aceptar la complejidad de los procesos y mantener una visión humana de la organización.
En definitiva, su experiencia muestra el valor de una formación en control de gestión cuando se aborda desde la práctica profesional, la apertura al aprendizaje y la conexión entre áreas. Su visión del Controller como figura rigurosa, transversal y cercana al negocio ayuda a comprender por qué este perfil resulta relevante en organizaciones que necesitan tomar mejores decisiones desde dentro.
Este artículo es un resumen de la entrevista realizada a Fernando Cerdán, alumno del Programa Superior en Control de Gestión (PCG), desarrollado por UNNIUN y El Club de las Buenas Decisiones en la Universidad de Alicante.
En UNNIUN trabajamos para ofrecer programas formativos orientados a la toma de decisiones en entornos complejos, conectando conocimiento académico y práctica profesional. Si quieres conocer más sobre nuestra oferta formativa o nuestras próximas actividades, puedes ponerte en contacto con nuestro equipo.
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