Alex Derkach llegó al Máster en Dirección y Gestión de Recursos Humanos (MRH) con una idea clara: orientar su proyección profesional y seguir aprendiendo sobre un ámbito que considera clave para el funcionamiento de las empresas. Su testimonio permite acercarse al programa desde la experiencia de un alumno que está construyendo su camino profesional y que entiende los Recursos Humanos como una función capaz de conectar los objetivos de las personas con los de la organización.
Alex Derkach tiene 24 años, acaba de graduarse y decidió incorporarse al MRH para saber guiar mejor su proyección profesional. En su caso, el programa aparece como una herramienta para ordenar inquietudes, ganar perspectiva y avanzar hacia una forma de entender la gestión de personas basada en la confianza, el valor aportado y la responsabilidad.
Su objetivo profesional se centra en “evolucionar para revolucionar una buena gestión del departamento de Recursos Humanos”. Esa evolución, tal y como explica, pasa por comprender cómo alinear los objetivos personales de los colaboradores con los objetivos de la empresa. No plantea los Recursos Humanos como una función aislada, sino como un espacio desde el que contribuir a que las personas y la organización puedan avanzar en una misma dirección.
También rechaza el uso de etiquetas y pone el foco en una idea concreta: generar confianza. Para él, aportar valor dentro de una empresa significa dejar una huella profesional reconocible, no desde grandes declaraciones, sino desde la capacidad de hacer algo útil en el entorno en el que se trabaja.
Al explicar qué le motivó a dedicarse a Recursos Humanos, Alex señala que buscaba un camino que no fuera ni estrictamente empresarial ni jurídico. En ese proceso encontró un ámbito que le permitió comprender algo esencial: las empresas funcionan gracias a las personas.
Su reflexión parte de una visión cercana de la gestión humana. Cuidar a las personas, tratarlas con respeto y entender su papel dentro de la organización son, para él, condiciones necesarias para que la empresa pueda crecer. En su planteamiento, si la empresa crece, las personas también deben crecer, y esa relación es precisamente la que le impulsó a seguir formándose en este oficio.
Desde esa perspectiva, el Máster le ha permitido profundizar en una profesión que considera necesaria para las empresas actuales. No lo presenta como un área administrativa, sino como una función vinculada al acompañamiento, al desarrollo y a la conexión entre necesidades individuales y objetivos organizativos.
Al hablar de su transformación profesional gracias al Máster, Alex utiliza una idea directa: “quien no arriesga no gana”. Su forma de entender el aprendizaje está relacionada con la iniciativa, la responsabilidad y la constancia. Para él, avanzar implica asumir que se pueden cometer errores, pero también que esos errores forman parte del proceso.
Su testimonio refleja una actitud de movimiento: seguir, insistir y mantenerse orientado hacia un objetivo. En ese recorrido, afirma que se ha visto crecer y evolucionar. Para describirlo, recurre a la imagen de una metamorfosis: una oruga que pasa por la crisálida antes de convertirse en mariposa. En sus palabras, se encuentra ahora en esa etapa de crisálida, “a punto de salir como mariposa”.
Esta metáfora resume bien el valor que atribuye al proceso formativo. El MRH no aparece en su discurso como un punto de llegada, sino como una etapa de cambio, preparación y maduración profesional.
Alex diferencia claramente la formación de Grado de esta formación más ejecutiva. Según explica, ha vivido experiencias, ha asistido a formaciones, charlas y congresos, pero considera que lo aprendido en el contexto del Máster en Dirección y Gestión de Recursos Humanos es distinto.
Para él, Recursos Humanos va más allá de la teoría. Lo define como un pilar estratégico de la empresa, una función que obliga a estar atento a lo que ocurre dentro de la organización. En su visión, la práctica profesional muestra que no todo se resuelve desde el conocimiento formal: hay situaciones buenas y malas, y el papel de Recursos Humanos también consiste en estar presente cuando aparecen las dificultades.
Esta diferencia entre teoría y práctica es uno de los elementos más relevantes de su testimonio. La formación ejecutiva le permite observar la gestión de personas desde una perspectiva más aplicada, más próxima a los retos cotidianos de una empresa y más vinculada a la toma de decisiones.
En su recorrido, Alex ha identificado áreas concretas de mejora en la gestión humana, especialmente en selección, formación y desarrollo. También menciona herramientas básicas que, desde su punto de vista, pueden tener un impacto relevante cuando una persona se incorpora a una empresa.
Entre los elementos que destaca se encuentran los planes de comunicación y los manuales de bienvenida. Son recursos que pueden parecer sencillos, pero que ayudan a orientar a quien llega nuevo a una organización. Para Alex, una persona que se incorpora necesita entender qué es la empresa, a qué se dedica y qué productos o servicios ofrece.
Este enfoque conecta directamente con una visión práctica de Recursos Humanos: facilitar la integración, reducir la incertidumbre inicial y ofrecer referencias claras desde el primer momento. No se trata solo de incorporar personas, sino de acompañarlas para que puedan situarse dentro de la organización.
Uno de los aprendizajes que Alex subraya con más claridad es la importancia de la comunicación. Para explicarlo, utiliza una comparación sencilla: en una relación, cuando aparece una discusión, dejar de hablar no resuelve el problema. En la empresa ocurre algo similar. La comunicación es clave para intentar arreglar las cosas y proponer soluciones.
Desde su punto de vista, Recursos Humanos debe estar presente tanto en los momentos favorables como en los difíciles. Esa presencia exige escuchar, intervenir y actuar en consecuencia cuando aparecen problemas. Su testimonio sitúa la función de RRHH en un lugar cercano a la realidad diaria de las organizaciones, donde las decisiones afectan a personas, equipos y dinámicas de trabajo.
En definitiva, la experiencia de Alex Derkach muestra cómo el Máster en Dirección y Gestión de Recursos Humanos (MRH) puede ayudar a orientar una vocación profesional, ampliar la mirada sobre la gestión de personas y conectar el aprendizaje con situaciones reales de empresa. Su testimonio pone el foco en una idea sencilla y relevante: Recursos Humanos no se entiende solo desde la teoría, sino desde la capacidad de generar confianza, acompañar procesos y contribuir a que personas y organización avancen juntas.
Este artículo es un resumen de la entrevista realizada a Alex Derkach, alumno del Máster en Dirección y Gestión de Recursos Humanos (MRH) de la Universidad de Alicante, en el marco de las acciones de difusión de UNNIUN y El Club de las Buenas Decisiones.
En UNNIUN trabajamos para ofrecer programas formativos orientados a la toma de decisiones en entornos complejos, conectando conocimiento académico y práctica profesional. Si quieres conocer más sobre nuestra oferta formativa o nuestras próximas actividades, puedes ponerte en contacto con nuestro equipo.
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