LG Electronics es una de las 70 compañías que forman parte del grupo LG, y su dimensión global la posiciona como una de las más reconocidas a nivel mundial. Carlos Olave, Director Global de Estrategia de Recursos Humanos de LG Electronics, ha construido una carrera ejemplar dentro de esta organización, avanzando desde responsabilidades locales hasta liderar la estrategia de recursos humanos a nivel global. Su historia es una inspiración para quienes buscan crecer profesionalmente en el ámbito de los recursos humanos.
A lo largo de sus 15 años en LG, Olave ha liderado operaciones en España, Europa y, finalmente, a nivel mundial, excepto Corea. Este crecimiento constante le ha permitido adquirir una visión única sobre el papel de recursos humanos en organizaciones globales. Según él, el propósito fundamental del director de recursos humanos es «apoyar al negocio, preparar a la compañía para el futuro y desarrollar a las personas», independientemente del número de geografías o personas bajo su responsabilidad.
En LG, la autonomía de los países es un valor clave. Olave destaca que, desde la central, el enfoque está en tres pilares principales: definir la estrategia de negocio y preparar a la compañía para el futuro, liderar proyectos que abarcan varios países y capacitar a los equipos locales para impulsar el crecimiento del negocio. Esta filosofía descentralizada refleja una confianza plena en las capacidades locales y el compromiso de empoderar a los equipos.
La experiencia de Olave trabajando en Corea, donde se ubica la central de LG, ha sido transformadora tanto a nivel personal como profesional. Adaptarse a una cultura diferente requirió altos niveles de flexibilidad y empatía, pero también le permitió comprender el valor de la disciplina, la ambición y el cumplimiento de compromisos que caracterizan a la cultura coreana. Esta experiencia no solo enriqueció su perspectiva, sino que también fortaleció sus habilidades de liderazgo.
Para quienes inician su carrera, Olave subraya la importancia de encontrar una vocación o un propósito que dé sentido al trabajo. Trabajar en algo que apasiona o encontrar la motivación dentro del rol desempeñado puede marcar la diferencia entre una experiencia profesional satisfactoria y una rutinaria. En sus palabras, «no hay nada más triste que trabajar en algo que no te guste».
En su tesis doctoral, Olave explora los sentidos del trabajo: trabajo como intercambio, como carrera o como vocación. Considera que todas las empresas serían mejores si las personas entendieran su labor como una vocación orientada a contribuir a una sociedad mejor. Según él, adoptar esta perspectiva no solo mejora el entorno laboral, sino que transforma a las empresas y a la sociedad en su conjunto.
La experiencia de trabajar en un entorno globalizado ha enseñado a Olave que la cultura empresarial tiende a converger, pero que la adaptación a las diferencias culturales sigue siendo fundamental. Para ello, recomienda un interés genuino por entender y respetar las distintas maneras de trabajar y de pensar, algo que no solo beneficia a los profesionales, sino también a las organizaciones.
En el ámbito de los recursos humanos, Olave insiste en no perder nunca de vista la razón última del rol: desarrollar a las personas y apoyar al negocio en su crecimiento. Esta misión, según él, permanece constante incluso cuando aumenta la complejidad de las responsabilidades.
Por último, Carlos Olave nos invita a reflexionar sobre el propósito de nuestro trabajo. Entenderlo como una vocación nos impulsa a servir, a contribuir y a crear un impacto positivo en nuestro entorno. Es este propósito el que da sentido a una carrera excepcional, transformando no solo a los profesionales, sino también a las empresas y a la sociedad.
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