Generalmente, cuando nos enfrentamos a problemas complejos solemos responder de forma demasiado rápida y sin dedicar el tiempo que realmente es necesario a imaginar otras soluciones alternativas. Esta falta de reflexión puede traer consecuencias negativas para nuestras empresas. Entonces, ¿Cómo podemos resolver los problemas derivados de este tipo de decisiones, que de una manera u otra afectan a la estrategia de la empresa?
El árbol de preguntas es una herramienta útil que permite organizar todo nuestro razonamiento, contemplando y analizando todas las fases de nuestro proyecto de inversión para tomar una decisión de manera certera, rápida y segura. Este método nos ayudará a organizar nuestros razonamientos sin olvidarnos ningún elemento importante, y puede aplicarse con una lógica inductiva (ascendente) o deductiva (descendente).
La lógica ascendente o deductiva va desde lo particular o elemental hacia lo general o más esencial. Para seguir esta lógica hay que empezar por reunir le máximo número de argumentos relacionados con el problema al que nos enfrentamos. Estos argumento o ideas los iremos plasmando en fichas para analizarlas posteriormente.
Una vez que tenemos todas nuestras ideas en las fichas correspondientes, debemos ordenarlas en relación con la pregunta principal que nos genera le problema, descartando todas aquellas que no responden a esta cuestión y ordeñándolas en función de su nivel y sus vínculos de dependencia lógica.
Hay que tener en cuenta que todas las hipótesis formuladas deben ser mutuamente excluyentes. Esto es, cada idea de rango inferior está vinculada solo a una de rango superior.
Es la lógica inversa. La que va de lo general a lo particular, de la esencial a lo más elemental. En este caso partimos de la pregunta principal y luego la vamos descomponiendo en subproblemas. Con lo que las respuestas e ellos serán los criterios de selección. Pero ¿Cómo sabemos en qué nivel debemos detenernos? Cuando sea bastante sencillo dar una respuesta elemental.
Independientemente de la lógica elegida para nuestro análisis, inductivo o deductivo, a la hora de construir nuestro árbol de preguntas debemos seguir cuatro reglas:
No debemos olvidar que el árbol de preguntas no indica la decisión que debemos tomar, solo define los criterios que facilitan la toma de esta decisión Además este árbol se debe adaptar a cada empresa en concreto y a cada proyecto de inversión en particular, pero siempre debemos asegurarnos de anotar todas las ideas, de colocar cada idea en el nivel adecuado y de comprobar que se hayan propuesto todas y cada una de las ideas.
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