Con una pregunta así parece que lo que toca es una llamada de atención a los directivos y empresarios que se pueden preguntar: ¿Y ahora qué?.
Las organizaciones han pasado una travesía del desierto nada fácil y, si sabemos contextualizar, es lógico hasta cierto punto, que estemos desengañados. Hace unos años en una formación con directivos el profesor nos preguntaba: ¿cuál es el fin de una Empresa?, las respuestas mayoritarias eran maximizar el beneficio; tras un debate enconado nos decía: «la diferencia entre una empresa y un negocio es que la primera busca la supervivencia, la segunda ganar dinero».
Tener el foco en el corto o en el largo plazo no está suficientemente integrado en la sociedad. La empresa y el empresario, especialmente la pyme, contra todo pronóstico, no podemos considerarlos los malos de la película. Las noches de sueño perdidas y algunos periodos de su devenir seguramente le permiten aseverarlo, os aseguro que, si tienes la ocasión de compartirlo, entenderás que su objetivo es la supervivencia a largo plazo.
No puedo evitar pensar en una frase de Butler que sostiene que hay tres tipos de personas: “los que hacen que las cosas pasen, los que miran que las cosas pasen y los que se preguntan qué pasó”. El pasado viernes 7 de noviembre en la presentación del Máster en Dirección de Empresas he visto claramente que de los primeros «haberlos haylos”, y la razón es sencilla: hay personas que realmente están dispuestos a no hacer más de lo mismo porque saben que el resultado no variará. Hoy os puedo presentar a much@s responsables/directiv@s/gerentes de empresas que están dispuestos a no conformarse, a pensar, a crecer, a construir.
Por todo ello no debemos equivocarnos, aunque parece que haya una corriente social que así lo quiera, las empresas con sus virtudes y sus defectos son generadoras de riqueza y de empleo que no les viene dado, deben hallarlo muchas veces en un entorno solitario y hostil.
Sin lugar a dudas el objetivo es claro: generar valor, hacer que los mejores estén en tu equipo y sobre todo que tu aventura empresarial sea contagiosa. Por ello mi enhorabuena de nuevo a todos aquellos que han decidido dar un paso en su desarrollo de sus competencias y habilidades y en consecuencia para sus organizaciones. Porque como sostenía Sergent, «El éxito no se logra sólo con cualidades especiales. Es sobre todo un trabajo de constancia, de método y de organización.»
Este texto expresa la realidad de la empresa en el entorno actual. La creación de valor es el objetivo de cualquier empresa pero este, ha de ser socialmente útil. Saludos
Siguiendo el símil del profesor, las empresas y sus directivos han hecho su travesía por el desierto, aunque ahora deben aprender a beber agua sin atragantarse y apostar por el talento, el trabajo, el método y la constancia para conseguir llegar al oasis. La principal dificultad se centra, desde mi punto de vista, en conseguir establecer objetivos y recursos a corto, medio y la largo plazo, controlarlos y analizar sus desviaciones para crear ese valor y lograr la supervivencia.
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