Valor de las personas archivos - Formación para Empresarios, Managers y Directivos
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Huyo de la tentación de entrar en el debate de si se nace o si se hace, de si la vocación o la profesión, y es posible que mis inclinaciones, como las tuyas, lleven la balanza en uno o en otro sentido, y hoy no es lo relevante.

Siento el deseo de hacer valer la máxima de vivir tu trabajo como si fuera tu vida en ello, pero ni creo que haya que llevarlo a ese extremo, ni considero que deba hacerse valer tu interés por encima de cualquier otra cosa.

Lo que trato de decirte, de removerte, o de cuestionarte es, ¿hasta qué punto tu trabajo con las personas, ha de ser visible al resto de individuos?

Hace ya algunos añitos, casi acababa de nacer profesionalmente hablando, tuve un gran jefe (que podría haber pasado por indio y lo digo por su sabiduría), Evarist Casany Casany, hoy director de personas en Consum Cooperativa, que trataba de explicarme la función de los Recursos Humanos. Recuerdo aquella conversación como si fuera hoy, porque igual aún hoy, me planteo cuánto de visibilidad ha de tener lo que hacemos desde nuestro departamento. No, no abogo por tener un departamento críptico, al contrario, defiendo el interés por hacer las cosas de manera transparente y lo más objetiva posible, poniendo siempre en valor lo que hay detrás de un proceso, un cliente, una acción, una venta o una oportunidad, y es la persona.

Evarist me dibujó las siluetas de un puzle. Sí, dibujaba como yo, mal, pero el dibujo no era lo relevante en ese momento. Me hacía ver las piezas del puzle, separadas, inconexas, revueltas y sin sentido. Trataba de explicarme qué éramos nosotros dentro de esas piezas, nosotros como departamento, como función empresarial, como servicios internos para el desarrollo y el óptimo desempeño de la función profesional de cada compañero. Y yo, que siempre he sido un poco pragmático, no terminaba de comprender.

Y considero que lo que ocurre en muchas empresas, unas por no haber empezado, otras por no haber conseguido desarrollar un departamento de recursos humanos, otras por ni siquiera haberse preguntado para qué voy a generar un gasto más, no cuentan con esa pieza, hoy fundamental allí donde se implanta, que no terminan de comprender cual es nuestra función.

Sin duda, todos los que tenemos la suerte de dedicarnos a la gestión con las personas lo hacemos con pasión, y sí, nos gusta meter el dedo, remover, cuestionar, agitar y ver qué ocurre. Si no fuera así, realmente no estaríamos haciendo nuestro trabajo y mantener balsas de aceite no creo que sea el objetivo. Así pues, ¿ha de ser visible nuestra función o por el contrario no se nos tiene que ver?

No tardaré en revelarte la conclusión de mi jefe, y ¿si te digo que la mayoría de mis decisiones no las tomo sin datos, qué crees? ¿Si te cuento que buena parte de mi trabajo lo hago con el vis a vis individual? ¿Y cuando dedico al menos una hora al día a valorar lo que hoy he hecho y a dibujar lo que haré mañana?

Ya estarás observando que en nuestra función, y a mi juicio, ni todo es transparente, ni todo es opaco. La función exige de herramientas, que deben ser visibles por todo el mundo afectado, deben comprenderlas y saber valorar su contenido y resultado para que muchas decisiones se tomen de la manera más acertada posible y al mismo tiempo, un profesional de recursos humanos tiene una gestión interpersonal que hacer, unas decisiones que tomar, unas acciones que acometer que ni son consultadas con nadie, ni están a la vista de nadie, a veces ni siquiera de la dirección. ¿Entonces?

Cuando haces un puzle tienes herramientas y conocimientos para enmarcarlo, tienes un objetivo claro, manchas en forma de piezas que unir y dar sentido al dibujo. El marco se hace rápido, pero el resto es un constante ensayo – error, porque ni todas las piezas son iguales, ni todos los puzles tampoco. ¿Entonces?

Entonces, si tenemos una función transparente que une las distintas partes empresariales a través de cada una de las almas de ese puzle, y no puede fallar ninguna, ¿qué función ejercemos nosotros?

Evarist tenía razón, la pasión hay que ponerla en la unión de esas piezas, de todas y cada una de las personas que conformamos la organización, la fuerza está en cada uno de nosotros, cada una de esas piezas cobra sentido cuando está junto a las otras dos, tres o cuatro que la rodean, y lo que las une, efectivamente no se ha de ver; nosotros aplicamos esa cola sutil que las mantiene aferradas a un soporte, y que no se ve, a los ojos de los demás no se ve, y a la mirada brillante de una persona emocionada sí. Ahí sí se ha de ser visible. Por eso nuestra labor ha de ser lenta y constante, paciente y relevante, pasional y racional, y así, poco a poco, los que hoy no nos ven funcionales, podrán mirar a su competidor y seguir o no preguntándose  ¿intangibles sí o no?

Desde el Club de las Buenas Decisiones, queremos agradecer a Paco Diaz Ferrer, alumno del Máster en Dirección y Gestión de Recursos Humanos de la Universidad de Alicante, y desde hace unos meses Director de Personas en ITV Itevebasa, la redacción de este artículo. Desde que nos pusimos en contacto con él no dudo ni un momento en ofrecernos su ayuda para colaborar en esta web. Nos gustaría destacar otras grandes cualidades de este magnífico alumno como son su compromiso e integridad con los proyectos que valora, su exigencia, su humildad y sobre todo sus ganas de aprender y demostrar que las cosas se pueden hacer de distinta manera todos los días, hacerlas ricas, divertidas y emocionantes.